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Beneficios de correr en la mañana.

 

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Si eres de las personas que sale a correr o va al gimnasio por la noche, deberías considerar un cambio de horario, porque el ejercicio nocturno altera nuestros ritmos biológicos y afecta la calidad del sueño.

El mejor momento del día para realizar una actividad física intensa es en la mañana, ya que nuestro reloj interno está sincronizado con el exterior debido a la luz, la hora de la comida y el ejercicio. Inconscientemente asociamos la actividad con la mañana. Si haces deporte por la noche, le mandas una señal contradictoria a tu cuerpo, ya que ve que no hay luz, pero percibe que estás muy activo y dispara las hormonas matutinas, causando un retraso y dificultad del sueño según múltiples estudios.

Deberías intentar correr por las mañanas no sólo por las razones ya mencionadas sino porque además tiene muchos beneficios. Empezando por decir que te permite aprovechar más el día, ya que te deja el mediodía y la tarde libre. Además, las mañanas son siempre más frescas, así que evita que corras a las horas de calor o bajo el sol, cuidando tu piel. Sin mencionar que, muscularmente, el cuerpo está más preparado para trabajar, ya que cómo te acabas de levantar, el tejido de tus músculos está más dispuesto al igual que tus endorfinas, que estarán activadas desde la primera hora de la mañana, lo que causará que tengas una mejor actitud durante el día.

Harvard condujo un estudio donde reclutaron a 21 mujeres jóvenes y sanas del equipo de rugby. La primera semana salieron a correr a las 9 de la mañana, juntas y al mismo ritmo, durante 45 minutos. La segunda semana no hicieron este ejercicio y se utilizó como periodo de control para medir su ritmo circadiano normal. Y la tercera semana realizaron la misma actividad de la primera semana, pero a las 9 de la noche. Cada diez minutos, los investigadores medían la temperatura corporal de las participantes y notaron ciertos patrones de temperatura. La temperatura cambiante, más calor de noche y más frío de día, es un buen indicador de salud circadiana, según la experta que condujo el experimento.

La máxima temperatura coincide con la hora del sueño más profundo, entre las 3 y las 4 de la mañana, y también se produce otro pico después de comer, asociado a la hora de la siesta. “Cuando se iban a correr por la mañana las diferencias entre las temperaturas del día y la noche eran más extremas, lo que significa que mejoraban los ritmos circadianos”, señala la experta. Sin embargo, cuando el ejercicio se realizaba de noche, se producía un “aplanamiento” de los ritmos y el pico de sueño más profundo se retrasaba a las 6 de la mañana. “Les cuesta dormirse y cuando se despiertan a las siete se levantan muy cansadas, lo que provoca un mayor adormecimiento por la mañana”, explica la doctora Garaulet, que recuerda que este perfil se asocia con “menor pérdida de peso y mayor grado de obesidad y envejecimiento”.

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