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Tres virtudes que se aprenden en familia.

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La familia es el núcleo primario de cualquier persona, provee de alimento, protección, estabilidad y además, te enseña a convivir con otros seres humanos. Este último punto es muy importante porque hay que entender que una persona no es por ningún motivo un ser aislado, coexiste, se relaciona y comunica con otros todo el tiempo y por lo tanto debe aprender desde la familia a convivir en sociedad.

Es por ello que la cortesía, la afabilidad y la urbanidad, las tres virtudes que se aprenden en casa, se vuelven importantes, pues hacen la convivencia en comunidad mucho más grata y placentera.

¿Te has preguntado la razón por la que te sientes más a gusto con unas personas que con otras? Seguro es porque con quienes te sientes más a gusto practican las tres virtudes y la razón es la siguiente:

1.- La cortesía propicia un ambiente relajado y cómodo entre los miembros de un grupo.

2.- La afabilidad genera empatía, cordialidad y comprensión, por lo que vuelve a la persona alguien agradable en el trato y la conversación.

3.- La urbanidad enseña las pautas mínimas para convivir en sociedad, a ser humanos, civiles.

Cada una de estas tres virtudes es individual, pero no por eso carecen de un carácter social, son en definitiva para los demás.

Practicarlas sin lugar a dudas provocará en ti una mayor facilidad para convivir y congeniar con otras personas y te será más sencillo escuchar, comprender y respetar a los demás. Todo ello te beneficiará para que a más personas quieran compartirte sus pensamientos y ofrecerte su amistad.

Por lo tanto recuerda siempre actuar con cortesía, afabilidad y urbanidad en cualquier ámbito social en el que te desarrolles, te ayudará a crear un ambiente de armonía, paz y sana convivencia. Pero no olvides que estas virtudes se enseñan en la familia y no hay mejor forma de educar que con el ejemplo.

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